domingo, 2 de febrero de 2014

La ópera

La ópera como interpretación de las verdades soñadas, una forma de ser consciente del inconsciente, la atención al abismo interior.
La ópera se dirige a lo más oscuro, a lo más tierno, a lo más siniestro de nosotros mismos. Ópera y psicoanálisis no hablan la misma lengua, pero dicen lo mismo.
(Prima donna : opèra et inconscient, de Michel Schneider, Paris, 2001)

La ópera contemporánea

Sobre La cerillera, de Helmut Lachenmann:
"Lachenmann concibe el arte no como un lugar de explicación del mundo, sino como un lugar de experimentación del mundo. El oyente se encuentra confrontado a una realidad sonora que no se somete a una ilusión representativa. En esta obra todo es sonido. No hay representación ni argumento. Un narrador lee el texto de base, que en algún momento son solo fonemas. Se trata del cuento de Andersen, que sirve de material fonético y conceptual a una objetivación sonora"
(Cuestiones de ópera contemporánea, de Jorge Fernández Guerra, Madrid, 200?)

"La ópera es otra cosa. Soy escéptica, la oigo con placer, pero el sistema operístico en general
es demasiado materialista, presionado por elementos definitorios: la palabra, la acción. Esto contradice mi criterio y mi relación íntima con la sustancia sonora, para mí es todo más espiritual, viene del alma y, como tal, la música no es una sustancia material o tangible, el argumento y la palabra terminan por precipitar el alma sobre la materia"
(Sofía Gubaidulina, en entrevista de Roger Salas, El País, Babelia, 11-01-2014)

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